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Bullfrog, el teatro de los sueños digital

Hace unos cuantos años, despuntó una compañía que desbordaba originalidad y calidad técnica a partes iguales en cada uno de sus títulos. Liderada por el afamado y polémico Peter Molineux, en la década de los 90 tuvo lugar la época dorada de Bullfrog. Veamos cómo fue su andadura en este mundo.

Corría el año 1987 cuando la sociedad formada por Peter Molineux y Les Edgar fundaba Bullfrog Studios, una compañía desarrolladora de videojuegos en el Reino Unido. En un principio, el local estaba ubicado en una oficina raída encima de una tienda de aparatos de sonido, y esta oficina sería más tarde un local de strip-tease. En primer lugar, la compañía necesitaba un distribuidor para sus títulos, y la compañía que se encargaba de este menester era Electronic Arts, que sólo contaba con ocho años de vida.

Bullfrog
En 1988 se produce el primer lanzamiento de Bullfrog, con un juego llamado Fusion, un shoot ‘em up con parallax scrolling para Atari ST y Amiga, en el que controlábamos una nave y debíamos eliminar las naves rivales a lo largo de 13 niveles.La prensa se hizo eco del buen hacer en este videojuego, pero no caló muy hondo entre el público general.Al año siguiente, aparece uno de los buques insignia de la compañía, el grandioso Populous, para Atari ST, Amiga y PC.

En este título, somos un dios y controlamos a un chamán para guiar a nuestro pueblo hacia la supremacía tribal, a lo largo de 25 niveles y contando con un multijugador de hasta 4 jugadores.El éxito del juego fue demoledor: una respuesta del público brutal, más de 4 millones de copias vendidas, y ganador del Origin Award por ser el juego del año en PC y el mejor juego estratégico o militar del año en 1990. Este juego sentó las bases de la piedra filosofal de Peter Molineux, el querer tomar el papel de un dios, hecho que veríamos repetido con mejor o peor suerte a lo largo de la trayectoria del peculiar desarrollador. Durante 1990, también se editaron dos expansiones para Populous, The Promised Lands y The Final Frontier, y otro gran éxito, el Powermonger, el cual apareció también para MegaDrive, Super Nintendo y Sega CD. Un juego de estrategia en tiempo real que usaba una visión en 3D del terreno, y que consistía en la conquista de todas las ciudades del reino para ganar la partida, usando nuestros ejércitos y capitanes para ello. Pese a todo el éxito, Peter lo consideró como el peor proyecto que había hecho, debido en gran parte a la enorme presión que ejerció EA para realizar el proyecto.

Populous
Fuente: joystiq

Por otra parte, también vio la luz Flood, un plataformas en el que controlamos a Quiffy, el último superviviente de su raza, y que debe alcanzar la superficie a través del alcantarillado que se va inundando lentamente. No fue uno de los must-have de la compañía. Al año siguiente, se explotó un poco más la gallina de los huevos de oro con la edición de Populous II: Trials of the Olympian Gods. Ambientado en la mitología griega, contaba con una versatilidad superior y una mayor intervención divina que en la versión anterior, con un aumento en el número de poderes. Recibió otra expansión, The Challenge Games, basada en la mitología japonesa.

Pero el gran potencial de los desarrolladores de la ranita aún nos tenía reservadas unos títulos atemporales, de los que marcan una época. Tras el grandísimo Populous, llega en 1993 otra de las joyas de la corona, Syndicate. Usando una perspectiva isométrica, controlamos un grupo de mercenarios para llevar a cabo misiones de diversa índole, como matar al líder de un clan rival, persuadir a civiles para que se unan a nuestra causa, o simplemente matar a los agentes enemigos, todo con una estética cyberpunk a lo Blade Runner. Para una parte importante de la prensa y del público general, este título está considerado como el precursor de los GTA, hasta tuvo una fuerte crítica por su contenido violento. El mismo año, recibió una expansión llamada American Revolt, con un total de 21 misiones adicionales.

La compañía ya contaba con un prestigio notable, pero eso no frenaba su hambre de éxito. 1994 sería un año en el que nacerían dos nuevas franquicias de éxito, Magic Carpet y el primer juego de la serie Theme.

En Magic Carpet, encarnamos a un mago que viaja en una alfombra mágica, y lucha contra otros magos y monstruos. Es un shooter en primera persona que se desvía de los típicos de la época, usando hechizos en lugar del tradicional armamento. El juego contaba con un apartado técnico y gráfico muy avanzado para su tiempo, lo que provocó unos requerimientos excesivos, que pocos usuarios se podían permitir. Por esto y por la salida el año anterior de Doom, el cual se aupó al primer puesto de los shooters, provocó que Magic Carpet, pese a ser un juego con notables características, no tuviera una repercusión comercial suficiente.

No ocurrió lo mismo con Magic Carpet 2: The Netherworlds, editado en 1995. Respetaba la esencia del original, con mejoras gráficas y jugables suficientes para justificar las grandes puntuaciones que recibió y la enorme aceptación de los gamers.El otro título aparecido a lo largo del 94 fue Theme Park, otro juego de estrategia tremendamente original, cuyo objetivo era la creación, gestión y mantenimiento de un parque de atracciones, con un grado de libertad enorme. Curiosamente, este título disparó la popularidad de Bullfrog en Europa, pero tuvo una fría acogida en Estados Unidos. Sus secuelas, Theme Park World y Theme Park Inc continuaron con el espíritu original de la saga, pero sus fans se quejaron de la poca innovación a nivel jugable, centrándose en una adaptación gráfica.

En 1995, veíamos otra creación de Bullfrog, esta vez en forma de juego de carreras y combates (curioso género), que usaba un engine mejorado de Magic Carpet, pero del cual siempre se ha rumoreado que se creó en los ratos libres de los programadores. Se trataba de Hi-Octane, y el diseño de sus vehículos serían usados más tarde en Syndicate Wars. Tuvo que competir con el genial Wipeout, lo que provocó que pasara sin pena ni gloria. Pero si con este currículum cualquier compañía pasaría a los anales de la historia del videojuego, Bullfrog aún cocinaba dos juegos que, a gusto del redactor, son brutalmente buenos.

Fuente: abandonwaredos
Fuente: abandonwaredos

Corría el año 1997, cuando salen a la luz dos títulos inolvidables: Theme Hospital y Dungeon Keeper. Por partes. En Theme Hospital, debemos gestionar un hospital privado, vigilando todos los aspectos del mismo: economía, personal, capacidad de respuesta a emergencias, e investigación de fármacos y tratamientos. Hasta aquí, puede parecer un simple simulador, pero su puesta en escena es deliciosa, con unos sprites detallados, y todo envuelto con un poco de humor negro, siendo inolvidables las epidemias de vómitos que te dejaban el hospital hecho unos zorros. Un juego largo, divertido y con una curva de dificultad perfecta.

Por otro lado, un grande entre los grandes, Dungeon Keeper. En este título, tenemos una mazmorra a la que debemos atraer las peores alimañas de las profundidades de la tierra para que combatan contra otros señores del mal, o contra los blancos e impolutos caballeros del bien. El objetivo del juego se alejaba a casi todo lo visto en la época: ser el anti-héroe. Nuestras bestias cobran su sueldo, entrenan, comen y se alimentan de los pollos que nosotros le proporcionamos. Lo mejor del juego, sin duda, el humor que desprende cada personaje. Es posible “poseerlos”, pasando a una vista en primera persona, y por tanto, casi a un shooter al uso, lo que hacía un juego con una gran variedad de posibilidades.

En resumen, un videojuego brutal, haciendo honor al concepto de software de entretenimiento. Su expansión, The Deeper Dungeons, contaba con 15 niveles adicionales, y una IA mejorada. Más tarde, en 1998, salió una versión que aunaba juego y expansión, Dungeon Keeper Gold Edition, además de disponer de los parches para mejora de los gráficos 3D y un editor de niveles estupendo. Ya estaba toda la carne en el asador, sólo quedaba ver cómo se iban a llevar a cabo las diferentes secuelas de las sagas que hicieron famosa a la compañía, y los resultados fueron dispares. En el año 1996 aparece Syndicate Wars, conservando la esencia del original pero añadiendo una considerable cantidad de armas y escenarios, además de una mejora gráfica. Obtuvo una mejor aceptación del público que de la prensa especializada.

Dungeon Keeper Gold
Fuente: hardwaretidende

Otra secuela que gozó de un éxito importante fue Populous: The Beginning, el cual contaba con un escenario totalmente en 3D y una mecánica de juego sencilla y adictiva, y como la mayoría de juegos de la factoría, tremendamente divertido. Su única pega radicaba en el hecho de que el público se dividió entre los defensores de un juego de estrategia en tiempo real, o los defensores de un simulador de dios. Por su parte, Dungeon Keeper 2 fue un título que sufrió los efectos del hype. Unos gráficos mejorados, nuevos personajes totalmente en 3D y más opciones en la mazmorra, para dar lugar a un juego bueno, pero que no enamoraba como su antecesor. Los gráficos 3D perdían encanto, y las animaciones eran más robóticas, además de carecer de innovaciones respecto al original. Pese a todo, obtuvo unas buenas puntuaciones por parte de la prensa.

El final de Bullfrog de todo es conocido. Los principales componentes del estudio iniciaron sus propios proyectos, lo que desembocaría en la desaparición de la desarrolladora. En 2001, se dejan de editar títulos con la famosa rana, y en 2004 se produce su disolución definitiva, formando EA un conglomerado de estudios para crear EA UK. Pero siempre quedará el impresionante legado de una compañía inolvidable.